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la oferta turística más atractiva y más exclusiva del país y del caribe.

Los atractivos de esta peculiar región del país, puerta de entrada del sol naciente.

Atractivos ecoturísticos de la región Este

Esta región se ha convertido sin dudas en la oferta turística más atractiva y más exclusiva del país y posiblemente de la región.

o La Región Oriental del país incluye las provincias de San Pedro de Macorís, La Romana, El Seibo, Hato Mayor y La Altagracia. Ocupa una extensión de 8 mil 35 kilómetros cuadrados, que representan el 16.5 % del territorio nacional.

Este liderazgo tiene mucho que ver con las instalaciones desarrolladas, pero también y en gran medida con una serie de atractivos que muchas veces no son apreciados, e incluso son infravalorados. Obviando en ocasiones que las instalaciones de primera categoría existen en muchos otros lugares del mundo y en particular de América e incluso del Caribe, se menosprecian atractivos naturales y culturales que son exclusivos. En este contexto, trataremos de resumir algunos comentarios sobre los atractivos ecoturísticos de la región oriental, agrupándolos en atractivos naturales, atractivos culturales y las áreas naturales protegidas de la región. o

Atractivos Naturales de la región Este de República Dominicana

El clima

La isla en general y la región oriental en particular presenta indicadores climáticos que permiten disfrutar de temperaturas agradables y sol durante todo el año. Con épocas de precipitaciones bien definidas. El clima, factor de sorpresas desagradables en otras latitudes, es previsible y generalmente amigable en la región. Los huracanes que azotan al país en la temporada ciclónica del atlántico, del 1 de junio al 30 de noviembre, son quizás el único factor que podría considerarse adverso. Pero su aparición esta bien definida en el tiempo, sus efectos son bien conocidos y si se incorporan criterios apropiados de gestión de riesgo, con programas de prevención, mitigación y respuestas bien definidos en cada complejo hotelero, los huracanes pudieran transformarse de un riesgo en un atractivo emocionante, una experiencia excitante que puede ser vivida con seguridad.

El relieve

Es notable la diversidad del relieve dominicano a pesar de la extensión relativamente pequeña de nuestra media isla. El país tiene las máximas alturas del Caribe insular como son los picos Duarte, La Pelona y La Rucilla, con más de 3,000 metros sobre el nivel del mar. También tiene los lugares más bajos del continente en el lago Enriquillo, cuya superficie esta 40 metros bajo el nivel del mar. Es una isla con una combinación en paralelo de valles y cadenas montañosas de dimensiones sorprendentes. La región del Este tiene dos grandes regiones geomorfológicas notables como son la Llanura costera oriental y la Cordillera Oriental, ocupando entre ambas la mayor parte de su territorio. Posee uno de los paisajes carsticos más impresionantes del planeta en la zona de los Haitises, expresión Taina que significa “Tierras Altas”. También son llamativos como paisajes muy característicos los llanos costeros de Miches, Sabana de la Mar y Nisibón.

Flora y fauna

Por la condición de isla, la Hispaniola presenta un alto endemismo de especies de flora y de fauna. La región oriental resguarda especies únicas en el planeta. En la Flora vale destacar la Flor de Bayahibe, exclusiva de esta comunidad. Las especies endémicas conservadas en los Parques Nacionales del Este y de Los Haitises y otras áreas protegidas de la región, constituyen parte del patrimonio nacional y son verdaderos atractivos para el turismo científico aún por desarrollar. La Paloma Coronita, la Cotorra criolla, los misteriosos y esquivos mamíferos como el Solenodonte y la Jutía, las tortugas marinas y las ballenas jorobadas, gigantes y llamativas visitantes de invierno, son solo algunas de las especies de flora y fauna que se encuentran en la región.

Paisaje costero

Una costa luminosa, con playas de arenas blancas y acantilados caprichosos constituyen de por sí un atractivo natural. La coloración en degradación de azules y verdes de la zona marina presenta paisajes naturales conspicuos. Las islas de la región son tesoros naturales y bancos de la biodiversidad del Caribe. Estas incluyen a la mayor isla del país que es La Saona con 110 kilómetros cuadrados, a La Catalina, a la Catalinita entre la isla grande y La Saona y los impresionantes mogotes de Los Haitises. Al permanecer vírgenes y en estado natural se convierten en una invitación estimulante a la aventura, al retiro, al reencuentro con la naturaleza prístina y silvestre. Los accidentes costeros guardan sorpresas paisajísticas admirables a los visitantes curiosos. Sucesión de bahías y puntas, de playas y acantilados, de rías y humedales, atesoran un paisaje de ensueño en el menos esperado de los rincones costeros. Vale destacar por su belleza las playas de Boca Chica, Juan Dolio, Guayacanes, Bayahibe, y desde Juanillo hasta Miches una sucesión de playas blancas a cual más impresionante. El Morro del Macao, promontorio rocoso de acantilados, con entradas y Caletones de playitas en miniatura, limpias y llamativas, flanqueado a ambos lados por inmensas playas que se extienden por kilómetros. Lagunas costeras como las de Bávaro y Caletón, la albúfera de Maimón, las Lagunas Redonda y Limón. Asimismo, la Bahía de la Jina en Miches, entre otros accidentes costeros impresionantes.

Paisaje terrestre

En pocos lugares la vista puede galopar como potro salvaje sin encontrar obstáculos como en el inmenso llano costero oriental. Kilómetros de terreno llano, de sabanas interminables, como las grandes praderas africanas. Pocos pueden evitar sobrecogerse cuando avistan la Bahía de Samaná desde el lomo de la Cordillera Oriental, entre Hato Mayor y Sabana de la Mar; menos aún pueden seguir impávidos cuando los recibe la vista de la Montaña Redonda, las Lagunas Redonda y Limón, la Punta del Rey, la Bahía de la Jina y la Playa Esmeralda cuando descienden la misma Cordillera Oriental desde El Seibo hacia Miches.

Clave digital – por Roberto Sanchez, 6/17/2008

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El Informe derrumba el mito de que el desarrollo turístico, en el modelo convencional impuesto en la Región Oriental, produce reducción de la pobreza, y obliga a una reflexión sobre la necesidad de reorientación de ese modelo.

El recién publicado Informe de Desarrollo Humano del PNUD para la la República Dominicana ha dejado sorprendidas a muchas personas por la dramática revelación de que la provincia La Altagracia, centro del más pujante desarrollo turístico del país, es una de las que presenta peores niveles de distribución de la riqueza, o lo que es lo mismo, mayores índices de pobreza de sus habitantes. También revela el indicado Informe el extraordinario proceso de apropiación privada del territorio, en especial de las costas y, muy en especial de las playas. El Informe derrumba el mito de que el desarrollo turístico, en el modelo convencional impuesto en la Región Oriental, produce reducción de la pobreza. Al mismo tiempo obliga a una reflexión y una reorientación de ese modelo hacia formas más sostenibles, más equitativas y menos enajenantes. En ese sentido, esta serie de artículos sobre los atractivos ecoturísticos de la región Este, tienen el propósito de contribuir a visibilizar el extraordinario potencial que esta región aún conserva, a pesar de todo, para emprender una modalidad de turismo más humano, equitativo, respetuoso del patrimonio natural y cultural y en definitiva, sostenible.

Atractivos culturales de la región Este de República Dominicana

En la primera entrega de esta serie nos concentramos en los atractivos naturales de la región, en esta enfocamos el interés en los atractivos culturales, y en la próxima y última destacaremos el potencial de las áreas naturales protegidas de la región, incluyendo algunas conclusiones generales. Cuando la llegada de los Europeos en 1492, la región oriental de la República Dominicana tenía siglos de estar habitada por los nativos y en ese momento era parte del Cacicazgo de Higuey, regida por el Cacique Cotubanamá. La región guarda huellas de los primeros contactos entre Europeos y Nativos del Caribe, quizás las únicas en el mundo. De toda esa riqueza histórica y la acumulada en los siglos siguientes, se conservan huellas en la región que constituyen parte del patrimonio histórico cultural del país. Gracias al aporte de Adolfo López, contenidos en su ensayo “Recursos Culturales de la Región Este”, podemos compartir con ustedes algunos comentarios y muestras de esa valiosa herencia cultural, la cual constituye sin duda un atractivo invaluable.

Asentamientos prehispánicos

En cientos de lugares se conservan restos de los asentamientos humanos que antecedieron al descubrimiento. La región estuvo poblada miles de años antes de la llegada de los españoles. Como testimonios de esos antiguos asentamientos se destacan los poblados de la desembocadura del río Soco y del puente del río Cumayasa. También el poblado de la Punta de Bayahíbe, considerado por algunos como el asentamiento cerámico más antiguo del Caribe insular, fechado en el año 1.600 antes de Cristo. El manantial de La Aleta en el Parque Nacional del Este se considera el centro ritual más importante del Caribe, donde se localizan miles de ofrendas depositadas en el fondo del profundo manantial.

Arte rupestre

La característica geológica de la región ha favorecido la formación de cavernas. Estas cavernas fueron utilizadas de distinta manera en los distintos períodos de la historia prehispánica. La Cueva de Las Maravillas entre San Pedro de Macorís y La Romana contiene petroglifos y alrededor de 300 pinturas, además de restos precerámicos y enterramientos de esta época. Esta cueva ha sido habilitada para recibir visitantes. En el Parque Nacional del Este se conocen cavernas con pinturas rupestres y algunas con petroglifos, entre las más conocidas tenemos, la cueva de José María, la de Ramoncito, del Puente, de Panchito y de Berna, esta última con pinturas de las más antiguas que se conocen en las Antillas mayores. Otras cavidades extraordinarias se encuentran en la región, en particular en el Parque Nacional de los Haitises.

Edificios y ruinas coloniales

Al igual que en el resto del país, en la región Este se pueden encontrar restos de edificaciones de la época de la Colonia, qué son parte de las primeras infraestructuras europeas en el Nuevo Mundo. Entre estas se destacan: el Arco del acueducto del ingenio inconcluso de Diego Caballero, en los alrededores de Higueral, en La Romana, la casa de Ponce de León en San Rafael de Yuma, la Atalaya de Boca de Yuma, la Iglesia de San Dionisio en Higuey y las ruinas del ingenio del río Sanate en Higüey.

Pecios coloniales

El término Pecio designa los restos de buques hundidos en la época Colonial. La actividad marítima en la región Este durante la Colonia fue particularmente importante. Buques surcaban desde Santo Domingo a recoger los aportes (impuestos) que los Indios de la región debían pagar, también era ruta de muchas embarcaciones de la época, por esta razón sus aguas fueron escenarios de acciones de Piratas que utilizaban La Saona como base. Fruto de la Piratería, de los huracanes y de los arrecifes de corales, en la región se produjeron numerosos hundimientos de embarcaciones cuyos restos esperan en los fondos marinos para revelar sus riquezas al mundo. Vale destacar entre estos hundimientos el del Capitan Kid en isla Catalina., el de Caballo Blanco frente a Saona, que incluye un barco con 17 cañones del siglo XVII y dos de la primera mitad del siglo XVI. Frente a Miches tenemos el Escipión y el Tolosa frente a playa Esmeralda. En Dominicus se tienen las Reservas arqueológicas submarinas de Guadalupe y Canoa, que son reconstrucciones de naufragios coloniales realizados con piezas originales de artillería, anclas, etc.

Arquitectura popular

Es interesante la arquitectura de las viviendas de la región. López las define como: “Casa de madera isabelina, con hermosos pórticos de columnas realizadas en madera”, indicando que algunas de estas aún son visibles en La Romana, Bayahibe, Higuey, La Otra Banda, Sánchez y Samaná.

Tradiciones y fiestas populares

Entre las expresiones culturales destacan las siguientes: El gagá, fiestas de palos y atabales, fiestas patronales, ofrenda de los toros a la Virgen de La Altagracia en Higüey y los cantos religiosos afro-anglosajones de Samaná, originarios estos últimos de los esclavos negros que provenientes de Estados Unidos se asentaron en esa península.

Gastronomía

Constituye otra de las riquezas culturales de la región, siendo particularmente notable el Sancocho, que algunos consideran que su origen se remonta al guiso taino preparado con víveres y carne. Tambien destacan en este renglón el Mabí Seibano, las Arepas, Pastel de hoja, Pasteles de guayiga de autentica tradición Taina, Pan de coco de Samaná, Pescado a la india, Dulce de naranja, Dulce de leche, Pan inglés de Samana, Pescado al coco y el llamado chicharrón de leche.

Agro-turismo

Dentro del aspecto cultural, el ecoturismo promueve como atractivos las actividades productivas tradicionales. En la región podría muy bien integrarse como parte de una oferta alternativa, el recorrido y visita explicativa por los campos de caña y los ingenios, también los cultivos de plátanos y otras prácticas artesanales como el lavado de oro en Miches.

Clave digital – por Roberto Sanchez, 6/23/2008

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  1. exelente toda la informacion que se nos brinda en esta pagina
    muchas gracias me ayudo mucho no solo con las tareas, si no en muchasa cosas que desconocia. De verdad me nutrimucho de lo que es la parte este de nuestro pais.

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  2. muy bueno me ayudo mucho con mi tarea

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